REFUGIO Y REFLEXIÓN:
La cala es una herida abierta en el
paisaje,
que cura el alma con su abrazo de espuma,
un alto en el mundo, un breve viaje,
donde la emoción se aclara y la pena se esfuma.
Allí donde el
mar
se vuelve
espejo de la piel sumergida
y la sal es caricia,
un oasis de calma desnuda,
donde la mirada se pierde en el horizonte.
En el
rincón más oculto,
el
agua no cesa su recorrido de libertad.