EL
REFUGIO DEL SOL EN LA
PLAYA:
Se inicia la llegada del buen tiempo y bajo el sol del
verano, fuego y calma, se alza la seda basta del desierto, un paraguas de oro, hecho de esparto, que a la
sombra del
mar entrega el alma.
Trenzado a mano, con paciencia vieja, fibras secas que guardan la memoria, donde la luz del mediodía se queja y descansa la arena en su victoria.
Sombrilla humilde, rústica corona, que no busca el azul, sino el amparo, donde la brisa el tiempo desmorona, y la brisa huele a mar y a esparto.