Me desperté con la bruma
y el deseo vehemente
de contemplar nuevamente
la belleza de mi musa,
el
mar, la mar,
con tu brisa marinera.
Salió el Sol, resplandeciente
y las olas de la mar
me besaron suavemente
y calmaron mi ansiedad.
Soy un viejo marinero
que durante mucho tiempo
ha surcado tus
senderos.
Sólo quiero recordar
aquellos mis años mozos
en que disfruté gozoso
del embrujo de la mar.