Querida nieta, mi niña que empieza a ser mujer, ver canjear tus pasos es un soplo de luz y de asombro. Atrás quedan los juegos, el ayer que viste tu infancia, y hoy floreces con la fuerza de un nuevo amanecer.
Conserva siempre, mi niña, esa magia en tu mirada, mientras caminas firme hacia tu propio destino.
Sé libre, sé valiente, camina con paso firme, pues el mundo espera la luz de tu sonrisa templada.
Aquí estará mi mano, como ayer y como siempre, orgulloso de ver... He vuelto al mar, la mar,
a saborear el vaivén de sus olas
cuando hace años era un bebé.
Y en este viaje han regresado
aquellos recuerdos,
recuerdos de un niña
que vive y sueña,
recuerdos de un niña
que sueña y vive....