Este espacio cultural es célebre por albergar una colección que juega de forma extrema con las dimensiones, dividiéndose principalmente en dos vertientes: Obras Microscópicas: Son microminiaturas creadas por el artista Manuel Ussà, las cuales son tan diminutas que el ojo humano no puede verlas a simple vista y requieren potentes lupas o microscopios integrados para ser apreciadas. Algunos de sus ejemplos más virales y asombrosos incluyen una
plaza de toros construida en la cabeza de un alfiler, la Biblia realizada en la sección de un cabello, o una hormiga tocando el violín.
Esculturas Gigantes: En contraste absoluto con lo anterior, el
museo exhibe obras de gran escala. De hecho, en la propia
fachada que muestra tu
fotografía se pueden apreciar elementos decorativos corpóreos de gran tamaño sobre las
ventanas y
rejas, lo que sirve como antesala visual de este concepto de "contrastes" entre lo
gigante y lo minúsculo.