Aquí, por nuestra cuenca mediterránea, aparece procedente de México, como uno de los primeros productos traídos desde el Nuevo Mundo, como “higos de las Indias”, siendo en sus desembarcos por Cádiz, Sanlúcar y Sevilla, los primeros puntos de aparición y posterior extensión. Todo el Mediterráneo será inundado desde Andalucía a partir del siglo XVI.
Tras la conquista castellana, los moriscos expulsados los llevarían hacia el norte africano donde se le conoció como “higo de los cristianos”, repitiéndose la misma admiración por sus propiedades alimenticias. Las propiedades antiescorbúticas atribuidas al higo chumbo harían que, durante los viajes de la armada española en el siglo XVIII, fuera uno de los alimentos indispensables en sus
bodegas, introduciendo de esta forma su cultivo en numerosos países del sur de África, Asia y Australia. También
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