Hola Rubia de Cuzcurrita! De tu pueblo me encandilaron tus monumentos, el rio y la buena gente pero sobre todo me encandilaste tú, que eres el mayor monumento que conozco. Espero que me retrases bien con esa cámara que siempre llevas colgada del cuello porque yo tu retrato lo llevo en la retina de mi ojo. Espero que no pase mucho tiempo en el que me vuelvas a invitar a pasear juntos por la orilla y a que me sigas enseñando lugares recónditos de ese maravilloso pueblo y de tu cuerpo.