Todos los días cuando me levanto en Cuzcurrita, al abrir las ventanas de casa y ver sus campos es como sentirme libre, sus paseos son variados con un espectacular río, presa, ermitas, ... Su duende es tan grande que estoy madurando la posibilidad de establecerme de año. Sus gentes son sanas, y humildes , hacen no sentirse a nadie estraño.