Nacho, de nuevo nos traes a la memoria imágenes que teníamos en el olvido con ese saber hacer tuyo... tus dibujos.
Mi recuerdo es exactamente como lo plasmas, el herradero me suponía una mezcla de curiosidad e intriga, me acercaba con un poco de temor, siempre pensando si a los
caballos eso de limpiarles los cascos y herrarlos les dolería o si iban a lanzar alguna coz... me parecía un trabajo de valientes.
El
lavadero lo vi utilizar poco y solamente a las mujeres del
barrio cuando hacía buen
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