Una de las mayores gozadas del domingo fue el pequeño tamborilero, ¡cómo llevaba el ritmo, perfecto!
No sé de quien fue la idea, Lourdes y Jose tendrán algo que ver, pero ha sido la subida a la
ermita hermosa que he conocido.
Vi la
procesión desde el cerro de la ermita, y la alternancia de las dulzainas de la
danza con las gaitas y tambores asturianos era algo realmente emocionante, ¡qué bonitas son las mezclas, cuánto enriquecen!. Hasta el tiempo del Domingo de Mayo, con nubes y llovizna, se
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