Otra locura que recuerdo muy bien... Cuando nos aburrimos de pasear a los muñecos (el Jesusín, el Retoño... te acuerdas Cruz?) en nuestros coches de capota (no de juguete, los nuestros de verdad!) nos dedicabamos a meter a los perros, principalmente cachorros o los más pequeños que eran los que podíamos controlar. Para que no se saliesen, subíamos la capota y les poníamos esa funda azul marino con un poquito de plástico arriba, lo de la lluvia, así solo asomaban la cabeza por encima del plástico, ... (ver texto completo)