En la época que mejor sabían los chorizos, estos no se podían
comer durante aquellos días de rigurosa VIGILIA, no se podía cantar (era pecado), no había
cine (en
Badarán) y el
pueblo entero se sumía en un "luto"ambiental, severo. Las
procesiones nocturnas de VELA,
FAROL y "CARRACLA"daban un aire un tanto esperpéntico a tanta dedicación devota. La
Iglesia de
Cordovín se convertía en un lugar tenebroso y deprimente, iluminado a media luz, con los
santos tapados con telas de tristes morados, verdes
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