En primer plano se aprecia el pavimento original de ladrillos colocados en espina de pez (opus spicatum), característico de la
arquitectura romana. Los restos de muros de
piedra y las basas de
columnas circulares corresponden al
Edificio del Atrio o al complejo de las
Termas del
Puerto. El Edificio del Atrio databa del siglo I a. C. y se utilizaba principalmente para banquetes de carácter ritual y celebraciones religiosas de la antigua Carthago Nova. Toda la zona arqueológica está protegida por la icónica estructura metálica y facetada que se ve en la parte superior. Diseñada por los arquitectos Amann, Cánovas y Maruri, esta cubierta traslúcida resguarda los muros de adobe, los ladrillos y las pinturas murales de las inclemencias del tiempo (sol y
lluvia). A su vez, permite la entrada de una luz tamizada muy característica y conecta de forma armónica los restos arqueológicos con la ladera del cerro.