ALMENDRICOS: Parece que el verano por fin se asienta, a ver si con...

Parece que el verano por fin se asienta, a ver si con este menos trabajo tienes, te tomas el portátil y me escribes una carta, la dirección de currilla no sabes como espera saber de ti y de todo tu hermoso entorno. Sabes que tengo muy buenos recuerdos de tu madre, que se reía de su sombra, como ha hecho siempre esta servidora, aquellos domingos por la tarde, en aquella cocina de la abuela, con mis tías, María, Antonia, Emilia, ya que las demás, mi abuela en Lorca, mí tía Isabel en Alcantarilla, rara vez en domingo coincidían, más bien mí tía Isabel iba entre semana, con mi Emilita a la que esperaba con ansiedad..., tanta que siempre me calentaba y aún tonta de mí cuando se iba lloraba, he tenido la oportunidad de hablar por teléfono con ella, también lo que me cuenta bien mi Pilar o Julían, una tarde hablé con su hija, le conté algunas de las perrerias que me hacía su madre, y me dijo- Me lo creo por que sigue con el mismo animo- así tiene que ser que no decaiga, aunque la vida te va marcando las pautas, algo que por sabido no es menos doloroso, lo que no quiere decir que amarguemos la vida a quien a nuestro lado está, no sería de mi agrado ser una vieja avinagrada, y bien sabes, que tan solo con la primera desgracia la mía se vio algo más que partida, la mujer que en mí había, con él se fue, quedó la madre, pero nunca nadie ha podido suplantar ese amor tan inmenso, tan tierno, tan correspondido, a veces sin la mirada ya sabíamos lo que queríamos, la complicidad era total, y sigue siendo mí particular ángel de la guarda.
Como verás ya son más de las 3:30 de la madrugada, este sereno sin patria se dispone, poquito a poco, quedito amor, con su takatak (Ese que nunca uso, ya que a los 8 meses, no solo andaba, corría) algo que ha sido el santo y seña, un paso tranquilo y al siguiente un par de saltos, aún con la columna destrozada, nadie ha podido igualar a la mujer batman. Ahora a seguir leyendo, que gran pasión la mía por esos mis grandes amigos que han sido y serán siempre los libros. Con todo mi cariño. Teresa