MORATA DE TAJUÑA: UN PERRO PODENCO ENAMORADO...

UN PERRO PODENCO ENAMORADO
No hace muchos días al anochecer, ese perro podenco viendo a una perra de raza labrador, que se enamoró de ella perdidamente, la perra al ver tan chulo a él podenco, se acerco a su lado, y mirándose de frente iniciaron una amistad fabulosa, se acariciaron se besaron, y muy pronto el joven que llevaba a dicha perra soltó, “esta perra no debe jugar con este podenco entero, ella esta receptiva ahora mismo, y puede ser un escándalo en esta calle tan transitada”. El podenco que es muy inteligente se puso hecho una fiera, y empezó a soltar sus alaridos de lobo hambriento, tirando de su retención de cuerda de cáñamo, para lograr ser libre y decidir con quien tiene relaciones, el matrimonio que llevaba al podenco, se veían imposibles de dominarle, Sus orejas tiesas, sus alaridos y su forma de aullar, no le dejaban pasar inadvertido, Por fin le llevaron a su domicilio, y el podenco ibicenco, enseguida salió a la terraza para continuar su lamento perruno, Era un llanto de suspiro, una forma de llamar aquella perra que tan solo en un minuto se enamoro de ella, La Perra era de media estatura, de pelo blanco y limpio, se la veía muy cuidada, y bien conducida por dicho joven, Más el podenco no la ha olvidado, esa noche no dejó de salir a la terraza, para ver si la divisaba, y cada vez que sale a la calle se va derecho a donde la conoció a dicha perra, Es un amor a primera vista, no se puede explicar cómo este podenco que duerme con las patas hacia arriba de felicidad, se puede volver tan loco de amor, por estar con una perra que jamás la había visto nunca. La verdad que el podenco es muy guapo, listo y con muchos reflejos, ya que creo que ayer no le dejaron pasar a ver a los jubilados de una Residencia de Morata de Tajuña, donde su directora le negó poner el pie en dicha Residencia, El podenco ibicenco la ladró, y la soltó un ladrido de negarla la razón, ya que hace tiempo pudo poner el pie dentro de dicha Residencia, y solo se pudo lamentar suspirando al ver tantas personas mayores discapacitadas, que miraban al podenco como si le comprendieran su forma de andar y respetarlas a todas ellas. Incluso cuando esta al lado de algún perro mayor de edad, no intenta desafiarle, se da cuenta que los años no perdonan a nadie, ni siquiera a los animales. G X Cantalapiedra. 30 – 9 – 2026.