El eje de transmisión del "pequeño bastardo" y el motor fueron vendidos a dos pilotos. Durante la competición, ambos coches sufrieron una brutal colisión que acabó con la vida de sus ocupantes. El Porsche sumaba dos muertos más a su lista.
Y volvieron los problemas. Un coche de competición incorporó dos de las ruedas del Porsche. En medio de la carrera, ambos neumáticos estallaron y el coche se estrelló contra uno de los rivales. El corredor no murió, pero estuvo varios días en coma.
Dos muertos por culpa del Porsche
Entonces trasladó el Porsche 550 a su taller, y allí, al bajarlo del camión, las cuerdas que lo sostenían se rompieron y el coche cayó sobre uno de los mecánicos, que se fracturó las dos piernas.
Hasta aquí todo sería más o menos normal si no fuera porque después, este "pequeño bastardo" siguió llevando la desgracia allá donde fuera. El primero fue George Barris, que decidió quedarse con el destrozado Little Bastard y aprovechar algunas de las partes que podían ser útiles tras el accidente.
Nunca se supo de quién había sido la culpa, ya que algunas fuentes aseguran que fue el otro conductor el que tuvo la culpa, pero otras afirman que ambos conducían demasiado deprisa. Dean murió en el acto.
El 30 de septiembre de 1955, James Dean se dirigía a una carrera en Salinas, California. Pero la mala suerte hizo que al llegar al cruce de la ruta 446 con la 41, chocase contra un Ford Tudor que iba excediendo el límite de velocidad.
Su Porsche chocó contra un Ford Tudor
Lo llamó 'Little Bastard' (pequeño bastardo), posiblemente por lo difícil que era manejar su propulsión trasera.
Durante el rodaje de Gigante, el actor James Dean se compró un Porsche 550 RS Spyder. Tenía un motor de 110 CV de potencia que alcanzaba los 220 km/h.
Little Bastard"
Su hija Estefanía iba de acompañante, pero salió ilesa (algunas fuentes apuntan a que era ella quien conducía). La Princesa moría al día siguiente en el Centro Hospitalario Princesa Grace a los 52 años.
Land Rover 3500
Dos años después un juez francés concluyó que la causa del accidente fue provocada por el conductor del coche Henry Paul, que tras haber consumido alcohol y antidepresivos, perdió el control del vehículo tras acelerar para evadir a los paparazzi.