Además, siempre hubo rumores de que, en realidad, Brosnan y Zimbalist no se llevaban del todo bien, quizás porque, aunque ella era la que aparecía primero en los títulos de crédito, el que se convirtió en una estrella gracias al programa fue él, figurando de manera mucho más prominente en todas las promociones de la serie.
La relación entre Holt y Steele fue potenciándose con el paso de las temporadas, sin que llegara nunca a consumarse, algo que al final se volvió en su contra.
Uno de los aspectos que se hizo más famoso era la costumbre de Steele de utilizar películas antiguas, casi siempre de género negro, como ejemplo para resolver algunos casos, y bastantes episodios basaban sus tramas en ellas. Además, todos incluían Steele en el título.
Ya desde la primera temporada, la relación de atracción no reconocida entre los dos protagonistas recibía tanta atención como los casos que debían resolver, y el tono de todos los episodios era irónico y ligeramente humorístico.
La serie resultó un éxito desde el principio.
El tema se complica cuando, durante uno de sus casos, Holt se encuentra con un ladrón, al que interpreta Pierce Brosnan, que para huir de la policía adopta la identidad del señor Steele, con lo que los dos empiezan a trabajar juntos, siendo ella el verdadero “cerebro” detrás de la agencia.
No me la perdía.
Yo tampoco, aunque algunas veces daba un poquito de asquito.
Emitida por la NBC entre 1982 y 1987, seguía a Laura Holt (Stephanie Zimbalist), una detective privada que no consigue clientes por ser mujer y que crea a un jefe ficticio, Remington Steele, para que le resulte más fácil sortear esos prejuicios y trabajar.
Si hay una serie que, en gran parte, definió lo que hoy se conoce como “tensión sexual no resuelta” en televisión, ésa fue ‘Remington Steele‘.
V (serie de televisión)
No me la perdía.
En el transcurso de la historia, el canal de televisión de la Resistencia emite informes de personas que, superando enemistades, se unen para repeler la ocupación "extranjera", tal como sucedió con blancos y negros en Sudáfrica (que para las fechas de producción de la serie, todavía estaba bajo el apartheid). Además, se usan referencias directas a ciertos personajes de la historia: Diana, por ejemplo, puede asociarse con el infame Dr. Josef Mengele.
La historia permaneció como una alegoría al tema nazi, llegando al extremo de que el emblema de los visitantes era sumamente similar a una swastika, de color rojo en este caso.
En el DVD de la miniserie, Johnson revela que Invasión Extraterrestre originalmente fue concebida como un programa acerca de situaciones de la política, relacionado con el ascenso al poder de un movimiento estilo Nazi en los Estados Unidos. NBC no estuvo interesada pero sí buscaba hacer una miniserie de ciencia ficción para aprovechar la explosión publicitaria de la reciente trilogía de la Guerra de las Galaxias, por lo que se le pidió a Johnson que arreglara su guión para incluir extraterrestres.
La primera media hora de la película introductoria (aunque no el final de la misma) recuerda la novela corta de 1953, Childhood's End (El Fin de la Infancia), escrita por Arthur C. Clarke. Otra novela corta titulada To Serve Man (Servir al Hombre) (que se refería a servir como comida, y que luego sería adaptada en un episodio de Dimensión Desconocida) también trata el tema de extraterrestres engañosamente amistosos con intenciones de usar a la humanidad como alimento.
El creador de la serie, Kenneth Johnson, ha dicho que la historia se inspira en la novela de 1935 llamada It Can't Happen Here (No puede suceder aquí) de Sinclair Lewis, aunque también hay marcadas influencias de la obra de Bertolt Brecht The Private Life of the Master Race (Terror y miseria del Tercer Reich)