“YO SOY”, ya que se pronunciado la Verdad, además de movilizar los atributos de Dios.
“Bueno, ya comprobé que no manifiesto esta cualidad que yo deseo y debe ser porque no estoy lo suficiente adelantado”.
El exterior se ha acostumbrado a creer en la imperfección del ser Humano y, por consiguiente, no puede manifestar perfecciones bajo tales condiciones.
Esta es una verdad incontrovertible, y esa actitud mantenida conscientemente, traerá el cuerpo a la actividad perfecta, como es la intención divina.
No importa cual fuera la manifestación dentro o fuera del cuerpo; el estudiante debe adoptar la firme determinación de que su cuerpo es el Templo del Altísimo.
Y es bueno que durante el día se declare “ YO SOY la Presencia Gobernante que me precede donde yo vaya.
Yo le ordeno a esa Actividad Infinita que sea mi protección y que actúe en todo momento, haciendo que yo me mueva, hable y proceda únicamente en Orden Divino”.
“YO SOY el Amor, la Sabiduría y el Poder con su Inteligencia Activa, la que estará actuando en todo lo que yo piense y haga hoy.
Muy a menudo la declaración: “YO SOY la Guardia invencible establecida y sostenida en mi Mente, mi Cuerpo, mi Hogar, mi Mundo y mis Asuntos”.
“ YO SOY la obediente e inteligente Actividad de mi Mente y Cuerpo; YO SOY el Poder que gobierna y ordena todo armoniosamente”.
Es inútil discutir; silencia tú el exterior. Cuando el estudiante entra ya en el sendero consciente.
Ese es el momento de darle la orden de observar obediencia y silencio. Lo importante es conservarse en calma, en Gracia de Amor, Luz y Obediencia.
Quiero decir que la primera actividad de todo lo externo es la obediencia perfecta a la presencia “Yo Soy”, pues sólo así se puede expresar armoniosamente la esencia pura.
Surgió la luz en cantidades ilimitadas, y así ocurre con todo lo que se refiere a la actividad exterior del único Principio Activo.
CUANDO SE DIO la orden “Hágase la Luz” la primera actividad fue la obediencia.