“Bueno, ya comprobé que no manifiesto esta cualidad que yo deseo y debe ser porque no estoy lo suficiente adelantado”.
El exterior se ha acostumbrado a creer en la imperfección del ser Humano y, por consiguiente, no puede manifestar perfecciones bajo tales condiciones.
Esta es una verdad incontrovertible, y esa actitud mantenida conscientemente, traerá el cuerpo a la actividad perfecta, como es la intención divina.
No importa cual fuera la manifestación dentro o fuera del cuerpo; el estudiante debe adoptar la firme determinación de que su cuerpo es el Templo del Altísimo.
Y es bueno que durante el día se declare “ YO SOY la Presencia Gobernante que me precede donde yo vaya.
Yo le ordeno a esa Actividad Infinita que sea mi protección y que actúe en todo momento, haciendo que yo me mueva, hable y proceda únicamente en Orden Divino”.
“YO SOY el Amor, la Sabiduría y el Poder con su Inteligencia Activa, la que estará actuando en todo lo que yo piense y haga hoy.
Muy a menudo la declaración: “YO SOY la Guardia invencible establecida y sostenida en mi Mente, mi Cuerpo, mi Hogar, mi Mundo y mis Asuntos”.
“ YO SOY la obediente e inteligente Actividad de mi Mente y Cuerpo; YO SOY el Poder que gobierna y ordena todo armoniosamente”.
Es inútil discutir; silencia tú el exterior. Cuando el estudiante entra ya en el sendero consciente.
Ese es el momento de darle la orden de observar obediencia y silencio. Lo importante es conservarse en calma, en Gracia de Amor, Luz y Obediencia.
Quiero decir que la primera actividad de todo lo externo es la obediencia perfecta a la presencia “Yo Soy”, pues sólo así se puede expresar armoniosamente la esencia pura.
Surgió la luz en cantidades ilimitadas, y así ocurre con todo lo que se refiere a la actividad exterior del único Principio Activo.
CUANDO SE DIO la orden “Hágase la Luz” la primera actividad fue la obediencia.
Fue denunciada por haber bordado en una bandera la leyenda «Ley, Libertad, Igualdad» y acusada de pertenecer a una conspiración liberal. Al negarse Pineda a delatar a sus supuestos cómplices, Pedrosa, miembro de la Chancillería de Granada, y según la leyenda, secretamente enamorado de ella, decretó su ingreso en prisión. En medio de las protestas de la población, fue juzgada y condenada a morir a garrote vil. La sentencia se ejecutó en el Campo del Triunfo de Granada, mientras la bandera que había ... (ver texto completo)