UNA NOCHE SOÑANDO CON EXTRATERRESTRES
Era un sueño que parecía realidad, una nave terrestre llegaba al Planeta Marte, su temperatura era muy baja, y la nave aterrizaba entre unas colinas de color marrón oscuro, Los humanos bajaron al suelo de ese planeta, se notaban como si su suelo no tuviera la fuerza de atracción del planeta Tierra, sus máscaras de oxígeno eran obligatorias, y sus pasos incluso con esas armaduras del espacio no les costaba tanto el moverse, Sin embargo pronto empezaron a sentir sonidos y cosas extrañas al avanzar por aquel terreno que parecía desierto, Pronto pudieron ver unas sombras que no parecían muy amigas, sus figuras eran parecidas a mitad monos y mitad caballos, su cuerpo era mayor que los seres humanos, su movilidad más rápida, y sus ojos parecían que veían a estos seres extraños para ellos, Desde una distancia de unos doscientos metros, estos seres observaban aquel artilugio que brillaba sin tener luces encendidas. Su movimiento era rápido, no se les notaba nariz de respiración, y los astronautas estaban en posición de defensa, al no saber cómo terminaría ese encuentro, aquel tiempo de espera ponía a los humanos en tensión, no sabían cómo sería su reacción ante ellos, sin tardar mucho más tiempo llegaron otros seres que parecían ser más pequeños, pero aún más rápidos, eran como galgos pero mayores, y con la cabeza distinta, Aquél encuentro fue una fatalidad, al no tener comunicación con ellos, después de varias horas en esa actitud, los astronautas quisieron avanzar para tener un encuentro, pero sintieron unos silbidos enormes, como si fueran sirenas, y decidieron quedarse alrededor del artilugio que les llevo desde la Tierra, los seres que parecían estar organizados decidieron avanzar hasta estar a menos de cien metros de distancia, y se veía seguir llegando a más seres de ese planeta, los humanos decidieron volver a su artilugio y salir en dirección a otro lugar de dicho Planeta Marte, perdiendo de vista a todos aquellos seres que parecían animales organizados, Los astronautas no podían encontrar agua, la respiración no podía ser normal, todo era con oxígeno, sin embargo aquellos seres que les cercaron no usaban nada en su cuerpo para estar vivos, era una forma de vida distinta, quizá como me contó Jiménez del Oso, hace veinticinco años, que los seres de otros mundos para conseguir salir de su entorno. “Precisaban tener cerebro y manos pinzas, para conseguir hacer herramientas y un artilugio de poder volar para salir de su entorno, y viajar por el espacio”. G X Cantalapiedra.
Era un sueño que parecía realidad, una nave terrestre llegaba al Planeta Marte, su temperatura era muy baja, y la nave aterrizaba entre unas colinas de color marrón oscuro, Los humanos bajaron al suelo de ese planeta, se notaban como si su suelo no tuviera la fuerza de atracción del planeta Tierra, sus máscaras de oxígeno eran obligatorias, y sus pasos incluso con esas armaduras del espacio no les costaba tanto el moverse, Sin embargo pronto empezaron a sentir sonidos y cosas extrañas al avanzar por aquel terreno que parecía desierto, Pronto pudieron ver unas sombras que no parecían muy amigas, sus figuras eran parecidas a mitad monos y mitad caballos, su cuerpo era mayor que los seres humanos, su movilidad más rápida, y sus ojos parecían que veían a estos seres extraños para ellos, Desde una distancia de unos doscientos metros, estos seres observaban aquel artilugio que brillaba sin tener luces encendidas. Su movimiento era rápido, no se les notaba nariz de respiración, y los astronautas estaban en posición de defensa, al no saber cómo terminaría ese encuentro, aquel tiempo de espera ponía a los humanos en tensión, no sabían cómo sería su reacción ante ellos, sin tardar mucho más tiempo llegaron otros seres que parecían ser más pequeños, pero aún más rápidos, eran como galgos pero mayores, y con la cabeza distinta, Aquél encuentro fue una fatalidad, al no tener comunicación con ellos, después de varias horas en esa actitud, los astronautas quisieron avanzar para tener un encuentro, pero sintieron unos silbidos enormes, como si fueran sirenas, y decidieron quedarse alrededor del artilugio que les llevo desde la Tierra, los seres que parecían estar organizados decidieron avanzar hasta estar a menos de cien metros de distancia, y se veía seguir llegando a más seres de ese planeta, los humanos decidieron volver a su artilugio y salir en dirección a otro lugar de dicho Planeta Marte, perdiendo de vista a todos aquellos seres que parecían animales organizados, Los astronautas no podían encontrar agua, la respiración no podía ser normal, todo era con oxígeno, sin embargo aquellos seres que les cercaron no usaban nada en su cuerpo para estar vivos, era una forma de vida distinta, quizá como me contó Jiménez del Oso, hace veinticinco años, que los seres de otros mundos para conseguir salir de su entorno. “Precisaban tener cerebro y manos pinzas, para conseguir hacer herramientas y un artilugio de poder volar para salir de su entorno, y viajar por el espacio”. G X Cantalapiedra.