Samuel Johnston fue un escritor británico del siglo XVIII que tenía la manía de entrar en cualquier recinto con el pie derecho. Creía que si lo hacía con el izquierdo atraería la desgracia.
7. Entrar con buen pie
En Hong Kong es muy popular una anécdota sucedida durante una de sus visitas a la ex colonia británica. Se dice que abandonó un almuerzo exclusivo al que había sido invitado en el club Victoria’s Peak al ver que solo eran doce comensales más uno.
Aparte de que no salía a la calle sin un bastón que él mismo llamaba “de la buena suerte”, parece ser que sir Winston Chuchill tenía aversión al número 13.
6. Doce + uno son...
Pero cada piloto tiene sus manías. Valentino Rossi, antes de cada carrera se humedece los dedos y se frota los ojos con ellos.
Ni un universo tan sofisticado como el de las carreras de coches y de motos escapa al pánico que produce el número 13. De hecho, en la Fórmula 1, desde 1950 solo dos pilotos lo han lucido en sus coches: Moisés Solana en 1963 y Divina Galica (una de las pocas mujeres que han competido en esta categoría) en 1973; y ninguno disputó su segunda carrera.
5. Viva la fórmula 13
¿Pero de dónde viene su mala fama? De la propia noche de su estreno, en 1606, cuando el muchacho que iba a interpretar el papel de lady Macbeth falleció en un accidente horas antes de subirse el telón.
Por eso, muchos actores ni mencionan su título: se refieren a ella como “la tragedia escocesa”. Además, se cuentan numerosas historias de accidentes y tragedias (algunas reales, como el incendio en 1964 de un teatro de Lisboa donde se representaba la obra) vinculadas a esta pieza.
Se dice que quien representa Macbeth ha condenado su carrera al fracaso; pero no hace falta llegar a tanto, porque basta con mencionar su nombre o recitar solo cuatro versos seguidos para atraer a la fatalidad.
4. La obra innombrable de Shakespeare
Desde ese día, colgó en su escritorio un símbolo contra el mal de ojo, lo cosió en la ropa y lo dibujó en sus manuscritos.
El escritor William Somerset Maugham no se planteó si era supersticioso hasta que, en un viaje a China una mendiga a la que le negó una limosna le lanzó una maldición.
3. Contra el mal de ojo