A. J. Krailsheimer cuenta en su libro "Pensées: Blaise Pascal" que en 1645 este pensador, físico y matemático sufrió un ataque de misticismo, tras el cual cosió en su chaqueta un papel con una oración que le protegería de las malas influencias: “Jesucristo, Jesucristo. He huido y renegado de Él.
17. Una oración oculta
Por eso lucía un anillo que tenía grabado el número 13, y en una ocasión en la que alguien del público le lanzó una “bicha” muerta (una culebra, símbolo de mala suerte), desafió al infortunio atándosela al cinto. Pero en la intimidad, y antes de cada corrida, el Gallo le rezaba trescientas oraciones a las estampas religiosas que llevaba en una capilla portátil.
Muchos matadores cultivan rituales para alejar el “mal fario”, pero se dice que el caso más sorprendente fue el de Rafael Gómez Ortega, “el Gallo”. Al diestro le gustaba alardear de que no era supersticioso.
16. Fetiches en el ruedo
Actuó vestido de amarillo (para los franceses, el traje era verde) y en plena función sufrió un ataque. Falleció a las pocas horas.
A los actores españoles el color amarillo les da “mal rollo”. La razón que aducen viene de 1673, la representación de la obra de Molière, "El enfermo imaginario". El autor se reservó el papel principal, pese a que él sí estaba enfermo de tuberculosis.
15. Un color que mata
El combinado galo ganó todos los encuentros, pero surgió un imprevisto: Barthez no podía participar en la final por las tarjetas acumuladas. Aun así, antes del partido bajó al césped para que su amigo le besara la reluciente testa. Y se llevaron la Copa del Mundo.
El jugador de la selección francesa Laurent Blanc creía que la calva de su portero Fabien Barthez traía suerte al equipo. Por eso, durante el mundial de 1998 celebrado en Francia, la besaban antes de cada partido.
14. Calvo con estrella
Tengo las mías propias”. ¿Y cuáles son? El británico Gerald Martin descubrió una de ellas cuando en el año 2000 se entrevistó con Gabo para escribir un libro sobre su vida. “No quiero que me hagan una biografía”, le respondió el escritor. “Creo que esa es una forma de invocar a la muerte”.
Gabriel García Márquez nunca ha dudado en declararse supersticioso. De hecho, en una ocasión explicó: “Yo crecí en un mundo en el que mi abuela hablaba con los muertos, y no me he desprendido de eso. Aunque mis supersticiones no son el miedo al número trece ni a pasar por debajo de una escalera.
13. ¿Biografía mortal?
Desde entonces, los astronautas rusos realizan minuciosamente las mismas acciones que el pionero Gagarin, como si fuera un ritual. Ven la misma película que vio él, y también orinan en las ruedas del vehículo de transporte.