En la narrativa de Cervantes abundan las influencias galaico-portuguesas: costumbres tradicionales de la zona, referencias a la vegetación y a la fauna, objetos típicos del noroeste peninsular, etc. Un ejemplo muy esclarecedor es la mención a la gaita zamorana que Cervantes hace en el capítulo de las bodas de Camacho. «Al carrusel de danzas de zagales y doncellas hacíales el son una gaita zamorana y ellas llevando en los rostros y en los ojos la honestidad y en los pies la ligereza, se mostraban las mejores bailadoras del mundo». La gaita zamorana era una flauta de doble tubo parecida al óboe. Una gaita de fole o fuelle de origen celta y habitual en la zona fronteriza entre Zamora y el Portugal de Tras os Montes. Al parecer, esta gaita no ha evolucionado y se mantiene tal como nació. Hay reproducciones de ella en el pórtico de la Colegiata de Toro y en una silla de la Catedral de Zamora.