Data del Siglo XVI. Restaurado en el Siglo XIX. Destruido el ala Oeste,
patio e interior de las otras dos alas, durante la Guerra Civil de 1936 al 1939.
Destaca su espectacular
fachada plateresca y el
escudo del Cardenal Tavera. El
palacio está integrado en el recinto
amurallado de la ciudad, donde aún se pueden ver
torreones y lienzos de la
muralla que protegían la residencia arzobispal.
La fachada principal destaca por su galería de
arcos rebajados y detalles platerescos que aportan elegancia y refinamiento. El patio interior es otro elemento destacado, con dos niveles de
columnas: arcos de medio punto en la planta baja y dinteles con zapatas en la planta superior. La
escalera principal es una obra maestra decorativa, con un programa heráldico y motivos alusivos al poder eclesiástico y político.
El ala Este del Siglo XVI, contiene el
salón de concilios y en el ala Norte del Siglo XVII, presenta una sillería con ormamentación plateresca.