Ubicada al fondo de la
plaza de Cervantes podemos ver los restos del
ábside de lo que fue la antigua
parroquia de
Santa María la Mayor, destruida por un incendio en julio de 1936, y su aislada
torre.
Llamada así por que fue fundada por el «oidor» del rey Juan II de Castilla, Don Pedro Díaz de
Toledo, a comienzos del siglo XV para enterramiento de su
familia. A resaltar la yesería del
arco de acceso, muy peraltado, con decoración
gótica en el intradós. La
reja es renacentista, del siglo XVI.
Con motivo de su restauración se trasladó en 1905 a este lugar la
pila donde recibió las
aguas bautismales Miguel de Cervantes el 9 de octubre de 1547.