El
arco de
San Bernardo fue construido por el cardenal Sandoval y Rojas a principios del siglo XVII con motivo de la edificación del
monasterio de San Bernardo. Con la fundación de este monasterio se produjo una modificación del urbanismo en la zona norte de la ciudad cerrándose la
puerta de
Burgos y la
calle de
Segovia, que quedaron en el interior del conjunto monástico. Debido a estos cambios se abrió en la
muralla una nueva puerta de salida hacia el norte de la ciudad, precisamente el arco de San Bernardo, así como una nueva
plaza que sirviera como marco a la excepcional
fachada del monasterio edificado por Juan Gómez de Mora.