LA BALSA DE DARMOS
Hace ya muchos años, cuando Darnos carecía de agua canalizada, en sus viviendas en medio de la población había una gran balsa que acumulaba el agua de la lluvia de tres calles que desembocaban en eta balsa.
La balsa estaba rodeada de unas paredes de un metro y medio, en dos extremos se hallaban dos balcones con barandillas de hierro, con poleas cadenas y, los cubos para extraer el agua que se vaciaban en las picas de brebaje para los animales, que estaban a cada lado del balcón o, para otros utensilios que no requirieran agua potable como, Regar las plantas o llenar los depósitos de agua para ensolfatar la viñas
Aunque casi todos sus habitantes se abastecían del agua de sus cisternas que provenía de los tejados de las casas y, qué principalmente utilizaban para, beber, hacer la comida, lavarse, lavar la ropa y otros servicios domesticos pero, esta agua potable no era suficiente en tiempos de sequia y, la balsa ayudaba a solucionar algunos problemas.
Cuando yo era pequeño me acuerdo, qué nos acercábamos a las barandillas en donde estaban las poleas con los cubos que se extraía el agua y, lanzábamos piedras dentro, sin darnos cuenta del peligro que tenia asomarse, debido a la poca edad que teníamos y, la profundidad de esta, entonces a un señor del pueblo se le ocurrió inventar una fabula que tendría como misión producirnos miedo para que no nos acercásemos al clot, que es así como la llamaban los del pueblo, según él, avía una especie de criatura que habitaba en el fondo de la balsa y que tenía un brazo en forma de garfio, según el inventor de la fabula, cuando los niños se acercaban les pegaba un zarpazo y se los engullía para el fondo, los críos de mi época lo bautizamos con el nombre de La Gancha y, con esta mentira piadosa no nos acercábamos por miedo a este ser extraño del clot.
La balsa ya es solo un recuerdo que forma parte de la vida de los que lo vivimos, cuando ya se instalo el agua potable a las bibiendas, fue sepultada con tierra hasta el nivel de la calle, ahora es un pequeño parque con árboles y, una mesa para que puedan comer los excursionistas de a pie que van de paso pero, aun se puede ver uno de los balcones que se subía el agua un abrevadero y la delimitación de lo ancho y largo que tenia la balsa.
Al pie de esta balsa creció la famosa Mata de Darnos que, gracias al agua constante en sus raíces creció enorme y, ahora este arbusto es a convertido en un gran árbol.
Comentario de José Mª Márgalef
Hace ya muchos años, cuando Darnos carecía de agua canalizada, en sus viviendas en medio de la población había una gran balsa que acumulaba el agua de la lluvia de tres calles que desembocaban en eta balsa.
La balsa estaba rodeada de unas paredes de un metro y medio, en dos extremos se hallaban dos balcones con barandillas de hierro, con poleas cadenas y, los cubos para extraer el agua que se vaciaban en las picas de brebaje para los animales, que estaban a cada lado del balcón o, para otros utensilios que no requirieran agua potable como, Regar las plantas o llenar los depósitos de agua para ensolfatar la viñas
Aunque casi todos sus habitantes se abastecían del agua de sus cisternas que provenía de los tejados de las casas y, qué principalmente utilizaban para, beber, hacer la comida, lavarse, lavar la ropa y otros servicios domesticos pero, esta agua potable no era suficiente en tiempos de sequia y, la balsa ayudaba a solucionar algunos problemas.
Cuando yo era pequeño me acuerdo, qué nos acercábamos a las barandillas en donde estaban las poleas con los cubos que se extraía el agua y, lanzábamos piedras dentro, sin darnos cuenta del peligro que tenia asomarse, debido a la poca edad que teníamos y, la profundidad de esta, entonces a un señor del pueblo se le ocurrió inventar una fabula que tendría como misión producirnos miedo para que no nos acercásemos al clot, que es así como la llamaban los del pueblo, según él, avía una especie de criatura que habitaba en el fondo de la balsa y que tenía un brazo en forma de garfio, según el inventor de la fabula, cuando los niños se acercaban les pegaba un zarpazo y se los engullía para el fondo, los críos de mi época lo bautizamos con el nombre de La Gancha y, con esta mentira piadosa no nos acercábamos por miedo a este ser extraño del clot.
La balsa ya es solo un recuerdo que forma parte de la vida de los que lo vivimos, cuando ya se instalo el agua potable a las bibiendas, fue sepultada con tierra hasta el nivel de la calle, ahora es un pequeño parque con árboles y, una mesa para que puedan comer los excursionistas de a pie que van de paso pero, aun se puede ver uno de los balcones que se subía el agua un abrevadero y la delimitación de lo ancho y largo que tenia la balsa.
Al pie de esta balsa creció la famosa Mata de Darnos que, gracias al agua constante en sus raíces creció enorme y, ahora este arbusto es a convertido en un gran árbol.
Comentario de José Mª Márgalef