Es una
danza tradicional catalana interpretada por una veintena de personas vestidas de negro, que bailan con gran solemnidad formando un semicírculo con las manos entrelazadas. El contrapaso es uno de los
bailes más arraigados en Catalunya, desde el siglo XVI, haciéndose muy popular entre los siglos XVIII y XIX. En el siglo XXI se ha conseguido recuperar esta
tradición religiosa.