Originalmente era un templo
románico de nave única cubierta con una
bóveda de cañón, pero se amplió a una planta basilical de tres naves. En el siglo XVII se tapió el atrio (aún se puede ver insinuado en el muro lateral), convirtiéndolo en una nave latera, por lo que la
puerta de acceso se trasladó al muro oeste. El templo está catalogado como Bien Cultural de Interés Local en el inventario del Patrimonio Cultural catalán.