En 1636 Jaume Falguera construyó este gran
palacio en el
Camino Real de Sant Feliu, ya que esta población era un lugar de paso y parada de las personalidades que viajaban de
Madrid a
Barcelona. En 1911 Joaquim de Càrcer, marqués de Castellbell, adquirió el resto de las
casas que rodeaban el palacio y amplió el
jardín. En 1924 Dolores de Càrcer i Ros inició la siguiente reforma para darle un aspecto señorial, convirtiendo el Palacio en un importante centro social donde se reunían las más importantes autoridades del país. El palacio tiene una superficie de 2.800 metros cuadrados y los
jardines que lo rodean ocupan 1,5 hectáreas.