Con el paso de los años ha recibido varios nombres: en la época
medieval era el
Camino Real; en los siglos XVIII al XIX se conoció como
Carretera General; en la Segunda República recibió por primera vez el nombre de Laureà Miró; durante la dictadura franquista se llamó Avenida del Caudillo y según el Plan General de
Carreteras fue la N-340; y por fin en 1979 recuperó el nombre de Laureà Miró.