Por su singularidad, es una de las
casas más interesantes del
casco antiguo de
Roda de Ter. Lo que le da personalidad a esta vivienda es su tribuna de madera. En el primer piso, forma un
balcón cerrado con barandilla de balaustres y
ventanas de doble hoja, mientras que en el segundo piso se abre el mismo balcón sin cerrar, mostrando pinturas murales de dos figuras femeninas que representan a las diosas Ceres de la
agricultura y a la diosa Minerva del
comercio y la industria.