Cuando la
iglesia de
Manlleu se convirtió en priorato, a inicios del siglo XII, se empezó la construcción del
claustro románico. En 1571, durante el priorato de Marco Antonio Tarafa, se reformó, reconstruyendo un ala en estilo
gótico-renacentista. Todo aquello se perdió en el incendio de la iglesia de 1936. Sólo se conservó una
esquina del claustro románico, lo que permitió su reconstrucción en 1967, junto a la iglesia nueva. En cuanto al ala del siglo XVI, se corresponde con el atrio que comunica la iglesia y la rectoría.