La planta baja presenta
soportales para mantener la armonía de la
plaza porticada. En la planta baja estuvo la popular mercería Can Vilamala, fundada por Josep Vilamala en el año 1865. Posteriormente pasó a manos de su hijo, Joan Vilamala y todavía vendría una tercera generación, que la traspasó en 1976 a María Teresa y Pilar Moliner. Finalmente el
comercio cerró en el año 2013.