Son unos florones modernistas que proceden del Palau de la
Música de
Barcelona, diseñados por Lluís Domènech i Montaner. Están realizas con la técnica del ‘trencadís’, aunque Lluís Domènech i Montaner utiliza de forma moderada el
color, diferenciándose del amplio
colorido empleado por su colega Antoni Gaudí.