El arquitecto Lluís Domènech i Montaner lo diseñó como un capricho lleno de detalles y formas geométricas variadas, que convierten esta residencia estival en un
castillo de inspiración
medieval combinando con el
gótico catalán, empleando una variada ornamentación floral combinada con elementos fantasiosos y mitológicos y también como una
iglesia con su
campanario