El chaflán del
edificio se resuelve con una
torre circular, recurso que años después volvería a utilizar Lluís Domènech i Montaner en la construcción del Palau de la
Música de
Barcelona. En la parte baja del chaflán destaca una vistosa
columna de
cerámica y ladrillo que actúa como ménsula para sostener el
balcón del primer piso.