Voy a romper la pluma, ya no la necesito.
Lo que mi alma siente yo no lo se decir.
Persigo la palabra y sólo encuentro un grito
roto, inarticulado, que nadie quiere oir.
Gerardo Diego
Se que es pregonar en el desierto pero no hay nadie que decida quitar el
PALOMAR QUE HAY EN UN CUARTO DE LA
IGLESIA GRACIAS.