SAN MIGUEL DE LA RIBERA: ¡Jope!, ¡Cuánto me alegro de lo del arreglo del caño!...

¡Jope!, ¡Cuánto me alegro de lo del arreglo del caño!
Como bien dice Jesús, tenía una necesidaaaaaaadddd...., ¡terrible!. A mí me dio muchísima pena (ya lo he comentado antes) cuando lo visité con mis amigos en Mayo. Me parecía increible que se hubiera deteriorado así y que no se estuviera haciendo nada al respecto. Si lo propuso el grupo Popular, bienvenida sea la propuesta. Y si lo arregla el Psoe en el poder del Consistorio, bienvenido sea el arreglo. Buen falta hacía y quién lo proponga o lo haga no tiene importancia, mejor que trabajen juntos por el pueblo, que para entender que eso es lo que tienen que hacer es para lo primero que están.

Y sí Bimba, es de 1958 (la inscripción de la fecha de construcción está en el frente, sin indicar bajo que mandato, porque eso bien poco importa, lo importante es que es de todos).

Sólo una matización similar a la de la Igles. Por favor, conservar la estructura, las ventanas de madera, el valor cultura e histórico. Un edificio de 50 años, ya dice mucho de cómo ha sido nuestra vida anterior. Yo tengo unos recuerdos imorrables con mi abuela, los cántaros, al ropa tendida al sol en la junqueras, mis amigas, las meriendas, el manantial... ¡en fin!. No vale de nada que los que estamos fuera digamos y hagamos cosas para atraer a la gente, si quién gobierna y decide no da el valor histórico a lo poco de valor real que queda.

Un edificio de corte moderno, tiene que ser de un arquitecto muy reconocido para tener un valor real actual o ser de mejor calidad o más bello (yo no quiero poner ejemplos, puesto que a la vista están por todas partes y también en el pueblo). Y la placa que diga bajo quién se construyó o se restituyó, importa bien poco cuando la gente viene a ver y a admirar. Es muy poco probable que las calidades de los edificios nuevos aguanten 50 años sin deterioro muy evidente, si no se está sobre ellos de continuo, y el caño ha aguantado con la estructura de su techo y sus ventanas sin que le hicieramos el menor caso, ni lo mimaramos en aboluto.

Así que, hagamoslo ahora, mimemoslo que vale la pena observar las vigas que mantienen su tejado, las crucetas y el artesonado y la estructura de las antiguas ventanas. Si nos limitamos a ponerle un cristal y a volver a pasar de él, dentro de nada el cristal volverá a estar roto y encima le habremos quitado una gran parte de su valor histórico real. Y así, con el resto de los elementos. Por favor, daros cuenta de lo que tenéis entre manos, que nos queda muy poco en pie.

En fin, como siempre, sólo es una opinión llena de cariño, que espero que a alguien le sirva para la reflexión. No pretendo decir que quién tiene entre manos la decisión no haya valorado estos aspectos y no sea consciente de ellos, pero no está de más ponerlos de manifiesto, porque, en un intento de dar a las cosas un mejor aspecto al mejor precio y lo más rápido posible, a veces uno a lo peor no se da cuenta. Nos pasa a todos.

Muchos besos,

Rosa