O pagan un alquiler a la Iglesia o no podrán disfrutar de las instalaciones deportivas. Ésta es la situación en la que se encuentran los vecinos de Sárdoma (Vigo, Pontevedra) y el club de balonmano de la parroquia después de dos años de negociaciones fallidas con la Diócesis de Tui-Vigo para renovar el contrato que el club y el Obispado firmaron en 1981 para la cesión de los terrenos en los que se ubica el pabellón polideportivo.
La Diócesis de Tui-Vigo cedió en su día al club un terreno para que pudiese pedir subvenciones y construir el pabellón polideportivo de la parroquia. Pero en el contrato suscrito aparecía una cláusula que ahora ha puesto a los vecinos y usuarios de las instalaciones contra las cuerdas: la gratuidad tenía fecha de caducidad.
La Diócesis de Tui-Vigo cedió en su día al club un terreno para que pudiese pedir subvenciones y construir el pabellón polideportivo de la parroquia. Pero en el contrato suscrito aparecía una cláusula que ahora ha puesto a los vecinos y usuarios de las instalaciones contra las cuerdas: la gratuidad tenía fecha de caducidad.