SAN MIGUEL DE LA RIBERA: maginemos para 2012, y no requiere mucho esfuerzo,...

maginemos para 2012, y no requiere mucho esfuerzo, una mayoría amplia del PP, incluso absoluta. Lo que se lleva al Parlamento es una ley de 1985, que en la práctica generaba inseguridad jurídica para los implicados. Y se hace porque el principio de que todos los abortos se justifican en una razón, aunque sea el camelo del riesgo psicológico, tranquiliza la conciencia de muchos. Rajoy se enfrentaría a la complicación añadida de que algún sector del PP tendría muchos reparos para dar su aprobación a una ley del aborto, la que sea, porque están en contra de cualquier supuesto. Pueden comprobar qué están diciendo ya los grupos que se manifestaban con el PP contra la ley como HazteOír o el Foro de la Familia. Si los obispos fueran coherentes con sus planteamientos anteriores, además, deberían dar por excomulgados a los diputados que votaran como les pide Rajoy. Muchos en la derecha preferirían pasar de puntillas por este asunto. El cambio corre el riesgo de no contentar a nadie. ¿De verdad, señor Rajoy, merece la pena meterse en ese lío? Pero, sobre todo: ¿para qué?