Estuve ayer en Riego. Pasé por la N-VI y me desvié para fisgar un poco. Ha llovido la leche, las lagunas de Villafáfila están hasta arriba y la laguna de la carretera a Manganeses está llena hasta el borde, además, las tierras están anegadas. El gasolinero de Villarrín me dijo que ya es hora de que pare, que ya no es bueno para las tierras. En fin, ya se sabe el refrán, nunca llueve a gusto de todos. Aproveché para llenar el depósito y comprar un par de quesos. El pueblo estaba como siempre, vacío, ... (ver texto completo)