Cuando estaba interna en el
Colegio de La Medalla Milagrosa, circulaban cuentos y chistes por el
patio, por las aulas, por los pasillos y hasta por los dormitorios.
El señor Varela, con el anterior
mensaje, me hizo recordar éste, después de tantos años:
El
amigo Veinticinco, acompañando al padre José a un
convento de monjas de clausura, hubo de disfrazarse de monja para poder entrar.
Como nombre, el padre José dijo que le acompañaba Sor
Campana, que era la encargada de repicar las
campanas en
... (ver texto completo)