Hola chicos, como os decía, el otro día fui andando a Fontanillas por los caminos pero volví por la carretera. Al final del pueblo me encontré con Marciano y su mujer que estaban trabajando en la era. Marciano, y su mujer, gritaron: Paaaaatxiiiiiiii! Joder, qué alegría!. No soy invisible, pensé. Bueno, les saludé amablemente y me dispuse a andar la recta de las narices hasta Riego. Como no tenía "otro pito que tocar" me entretuve contando las porquerías que yacen en la cuneta. Es todo un mundo!. ... (ver texto completo)