Y no os acordáis del San Felicísimo, metido en una urna, que circulaba por nuestras abuelas a modo de recaudación permanente. En mi casa, nosotros esperábamos la urna como agua de Mayo, primero estaba en casa de mi madre y después yo se la llevaba a mi abuela a su casa que estaba a unos 100 metros. En ese trayecto, yo intentaba meter un palo por la ranura para ver si me caía alguna moneda, con un éxito más bien penoso, en realidad creo que sólo cayó una vez un duro aunque como en aquella época mi ... (ver texto completo)
Una vez, el cura me dijo que le trajera no se qué... Yo le entendí que le cogiera el copón del sagrario. Cogí la llave y lo saqué más contento que la leche, pensando, pobre, que el cura confiaba en mí. Cuando le dí el caliz al cura, éste montó en cólera y casi me condenó al fuego eterno. Cólera, como bien sabéis no es un caballo. Me fulminó con la mirada, me arreó una ostia en la cara que aún me duele y me ordenó que rezara 1000 avemarías arrodillado en el primer banco. Jo, lo tengo bien presente. ... (ver texto completo)