Os contaré una
historia de despistes y prisas. Llevo como todos los días el niño al
colegio y a la tarde lo voy a recoger a las cuatro y media. Habia quedado con mi marido que vendria hasta allí para llevarlo después al pediatra con la prisa de subir al niño se me olvidaron las llaves dentro del
coche. LLegué a
casa y claro no encontraba las dichosas llaves por ninguna parte, para colmo llovia, no sabia que hacer porque claro no me hiba a quedar mojándome en la
calle. Decidí saltar la verja de casa
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