La niña creció y sigue viviendo a muchos kilometros y sus obligaciones, sus estudios, su trabajo, en definitiva sus responsabilidades también. Pero la niña siguió renunciando a
Tenerife, a Punta Cana... Y guarda sus días para ir a SU
PUEBLO, y no pretende apoderarse de él sino que se siente propiedad de sus recuerdos. La niña tiene un deseo que ahora quiere compartir con vosotros y es que esa niña que creció quiere que su
familia sus hijos amen a su pueblo porque es la herencia que tiene de sus abuelos,
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