Hasta hace unos pocos años Felipe y el hermano de Mari Luz hacían la luminaria. Para mis hijos, pequeños aún, era el eje central del verano. Tomábamos chocolate con galletas y se freían torreznos en nuestra calle. Baudilia, Amparo y algunas personas más cuyo nombre no me viene a la cabeza... también colaboraban. Tomasón llevaba brazadas de maderas y palos y las arrojaba a la hoguera como si nada. Cuando los chavalucos se ponían pesados con los palos y las brasas... Tomás levantaba su voz de tenor ... (ver texto completo)
Qué razón tienes! Esas noches han sido incréibles, y sí, nos tomabamos buén chocolate. Y el orujo? Caía también no, Patxi? Pero por encima de todo, la compañía y la conversación era lo mejor.