La noche del 31 de diciembre, después de las 12 campanadas, se producía el relevo entre QUINTAS.
Los nuevos QUNTOS, celebraban una fiesta, que duraba toda la noche, rondando a sus novias, a las que despertaban con sus canciones, obsequiándolos éstas con dulces, para continuar recorriendo las calles del pueblo con acompañamiento de flauta y tamboril.
Estas celebraciones se alargaban durante varios días.
Efectivamente, para sufragar estas fiestas, pedían a los vecinos alguna contribución y se la cobraban igualmente a los forasteros que tuvieran novia en el pueblo.
Los nuevos QUNTOS, celebraban una fiesta, que duraba toda la noche, rondando a sus novias, a las que despertaban con sus canciones, obsequiándolos éstas con dulces, para continuar recorriendo las calles del pueblo con acompañamiento de flauta y tamboril.
Estas celebraciones se alargaban durante varios días.
Efectivamente, para sufragar estas fiestas, pedían a los vecinos alguna contribución y se la cobraban igualmente a los forasteros que tuvieran novia en el pueblo.