El Rosario de mi abuela
Antes de conocer la
historia del rosario, y muchísimo antes de que yo lo llevara colgado al cinto durante muchos años, ya rezaba el rosario. Creo que lo aprendí como lo aprendimos todos, de labios de la abuela. Mi abuela Rosario, que sí, que así se llamaba, que no es truco, que no es literatura, mi abuela Rosario, a quien ahora invoco postrado ante una
fotografía suya, añeja, preciosa, pequeña, acomodada ya en mi ordenador, me enseñó a rezarlo. Todas las
noches, sin faltar
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